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Artículo 16.2 de la Ley 31/1995

La evaluación de riesgos

Es el punto de partida de todo lo demás: mirar puesto por puesto qué puede hacer daño, con qué probabilidad y con qué consecuencias, para decidir qué se hace al respecto. Sin ella, la formación, los equipos de protección y el plan van a ciegas.

Qué tiene que mirar

  • Cada puesto de trabajo, no la empresa en bloque. Dos personas en la misma nave pueden tener riesgos completamente distintos.
  • Los equipos, las sustancias y el local: lo que hay y cómo está.
  • Quién ocupa el puesto. Si es un trabajador especialmente sensible, una trabajadora embarazada o un menor de 18 años, la evaluación tiene que tenerlo en cuenta (artículos 25, 26 y 27).

De ahí sale lo que de verdad importa: la planificación. Qué medida se toma para cada riesgo, quién la hace, con qué plazo y con qué dinero. Una evaluación que termina en la lista de riesgos está a medias.

Cada cuánto hay que revisarla

No hay un «cada cuatro años» en la ley. Es la idea equivocada más repetida. La revisión no va por calendario fijo: va por lo que pasa en la empresa.

Hay que actualizarla cuando:

  • cambian las condiciones de trabajo: local, equipos, sustancias, tecnología, forma de organizarse;
  • entra al puesto una persona cuyas características lo hacen necesario;
  • se producen daños en la salud: un accidente o una enfermedad profesional obliga a volver sobre la evaluación de ese puesto;
  • los controles periódicos revelan que las medidas no son suficientes;
  • lo exige una norma específica de esa actividad o riesgo;
  • o toca según la periodicidad que se haya acordado con los representantes de los trabajadores.

En la práctica, una evaluación de hace seis años en una empresa que ha cambiado de nave y de maquinaria no vale, aunque el papel esté firmado y archivado.

Cómo se resuelve esto en la práctica: con un concierto anual. Los contratos con un servicio de prevención son anuales, y a lo largo de cada año se realizan las acciones que tocan —revisar la evaluación si algo ha cambiado, actualizar la planificación, la formación, la vigilancia de la salud y las visitas al centro—. Así la empresa no depende de acordarse: hay alguien mirándolo cada año.

¿La tuya sigue valiendo?

Es una revisión corta: mirar la fecha, mirar qué ha cambiado desde entonces y ver si la planificación se llegó a hacer. Te lo decimos por teléfono.

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